El diputado cartista movió el avispero mediático tras anunciar que en sesión ordinaria de este miércoles dará a conocer una lista de periodistas involucrados con el narcotráfico, en medio del revuelo que expande el insólito «bombazo».

Una situación candente, parecida a una caldera hirviendo, ha generado en el país el anuncio del diputado colorado Tadeo Rojas, quien días atrás afirmó que en la próxima sesión de Diputados (este miércoles) dará a conocer una lista de periodistas que, según sostiene, reciben dinero de la mafia del narcotráfico.

Hasta el momento, Rojas no quiso soltar prenda sobre el trascendente anuncio, que ha levantado todo tipo de comentarios y ha activado la industria del rumor en un estadío poco acostumbrado a este tipo de “bombas”, aunque es un secreto a voces a nivel ciudadano el vínculo de la prensa “independiente” con sectores de poder político y fáctico por cuestiones crematísticas u otro tipo de beneficios y favores con tufo a negociado.

“El diputado Rojas se ha metido en una encrucijada traumática para muchos, desde el momento que pone contra las cuerdas nada menos que a la prensa, supuesta dueña y señora de la verdad en nuestro país, a pesar de la trayectoria zigzagueante y coqueteo glamoroso de ciertos medios masivos de comunicación con las millonarias convocatorias licitatorias del Estado”, dispara este martes en su sitio social el ciudadano Alberto Leguizamón.

En medio del culebrón generado por el diputado cartista, el ambiente mediático se mantiene por demás tenso y expectante.

“Rojas tiene dos caminos: Dar a conocer su lista de corruptos, o mantenerse callado, en cuyo caso pasará a integrar el triste y patético grupo de charlatanes liderado por Celeste Amarilla”, advierte el indignado.

La diputada liberal Amarilla había inculpado en plena sesión a su colega Tadeo Rojas de ser narcotraficante, aunque después volvió sobre sus pasos y pidió perdón tras afirmar no contar con pruebas sobre su temeraria acusación.

Rojas no se quedó en el molde, y a través de un abogado pidió el desafuero de la diputada efrainista para someterse a una denuncia por difamación, calumnia e injuria, que fue rechazada por el juez Carlos Hermosilla, quien no se habrá imaginado siquiera el escándalo que precipitaría su polémico fallo que, para muchos, se trata de una decisión política en favor de una amiga del poder.

A resultas del revés experimentado por Rojas en su pretensión de sentar en banquillo de acusados a la criticada activista opositora, el legislador cartista deslizó una “vendetta” con la presentación del presunto listado de comunicadores mafiosos, lo cual es motivo de comentarios de variado calibre en todas las esferas de poder, en los corrillos públicos y en las calles.

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