Penosa y humillante falta de agua genera fuerte presión contra histórica ineficiencia municipal

Published On: septiembre 28, 2026Tags: , ,

El candidato a concejal espera turno para surtirse de un poco de agua de un tambor reseco que oficia de milagro para el vecindario. Una realidad penosa que el próximo intendente debe solucionar definitivamente.

La ciudad de Emboscada, a 35 kilómetros de Asunción, enfrenta nuevamente uno de los desafíos más vergonzosos que durante años ha venido contaminando la gestión de sucesivos gobiernos municipales, que en todos los casos ha respondido con el silencio o con mentiras impiadosas los reclamos de agua de las familias, especialmente en los barrios, donde con las oleadas de calor hacen estragos en la rutina de vida de millares de pobladores.

Para crear conciencia acerca de la situación, un ciudadano se ha embanderado con los reclamos de la gente y se presenta como candidato a concejal para las elecciones del domingo.

«En cualquier administración seria, constituiría una vergüenza que la falta de agua sea aún caballo de batalla de un cargo electivo, pero en Emboscada las autoridades han perdido totalmente el pudor en el trato con la gente común, al punto de someterle a terribles torturas emocionales e incluso físicas durante el duro verano a las familias que deben rebuscarse en busca de agua para las necesidades diarias», afirmó el candidato a edil Ricardo Domínguez, sorprendido por La Mira en plena tarea de rastreo de agua en el vecindario.

«Hoy es un día feriado supuestamente para todos los paraguayos, pero en esta ciudad la gente humilde debe aprovechar la pausa laboral para conseguir el vital líquido, en vez de darse un merecido descanso después de la dura faena laboral semanal», recalcó Domínguez.

La promesa de provisión de agua potable en los barrios de la ciudad es tarea pendiente de sucesivos gobiernos comunales desde hace al menos tres décadas.

Todo este tiempo no ha sido suficiente para asumir responsabilidades en la provisión del vital servicio que, antes bien, se ha convertido patéticamente en un caballito de batalla electoral en busca de votos de los sedientos.

De acuerdo a los datos, al menos el 60 por ciento de los emboscadeños no cuenta con el agua corriente, mientras que las familias tocadas por la suerte deben aguardar días o semanas para que aparezcan las milagrosas gotas en las resecadas cañerías.

Uno de los barrios que enfrenta este tipo de tortura en el servicio es Santo Tomás, sumado a Kokue Guasu y Cachela, donde los días calurosos se convierten en infierno vivo para las familias, entre ellas niños y ancianos, que deben apechugar injustamente la carencia absoluta de empatía y gestión de las autoridades municipales.

En otros barrios del casco urbano la situación es igual, o peor, sin tener en cuenta que aún no se ha desencadenado el calor sofocante del verano que, no por ser cíclico, recluye a la gente sino despierta candente su furia en una situación de vigorosa rebeldía.

 

 

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