Descomunal «presente griego»: Raudales por toda la ciudad con apenas 25% de desagüe pluvial
Imagen repetida hasta el cansancio en cualquier barrio de Asunción, donde la falta de desagüe pluvial desnuda las inacciones en cadena de sucesivos intendentes tachados de venales e inoperantes.
La electa administración liberozurda en la Municipalidad de Asunción será recibida con un enorme «regalo envenenado» cuando asuma funciones oficiales el próximo 3 de noviembre.
El paquete de deudas, obras inconclusas, sobrecarga de personal sin trabajo fijo más planilleros, proyectos congelados y otras perlas incluye la falta de cobertura pluvial en el 75 por ciento del territorio de Asunción, lo cual lo convierte en presa fácil y demoledora de raudales en días de lluvia que generan caos en el tránsito y una serie interminable de imponderables con casos lamentables y, en la misma medida, barrios transfigurados en lodazales.
El escenario que presenta Asunción con cada precipitación es lamentable, y pinta a cuerpo gentil el nivel de degradación al que han llegado sucesivas administraciones municipales en la «era democrática», donde los intendentes y concejales se han unido en un frente común para la inacción y la inoperancia.
Para muestra, vale un botón: «La Dirección General de Obras viene implementando una serie de acciones en la vía pública, tendiente a dar cobertura adecuada ante los cambios climatológicos que se manifiestan con fuertes lluvias y tormentas en Asunción, afectando el estado de las calles y arrastrando a su paso pavimentos, tapas de registros y residuos de todo tipo. En ese marco, la Municipalidad de Asunción realizó un llamado a licitación pública internacional para la ejecución de un gran paquete de obras de desagüe pluvial sustentable, con el cual se podrá alcanzar aproximadamente el 70 por ciento de cobertura».
Palabras más, palabras menos, se trata de una narrativa repetida hasta el cansancio en sucesivos gobiernos comunales, que poco o nada han hecho sobre la cuestión sino apelar a recursos dilatorios o mentiras para calmar los ánimos de asuncenos hartos de soportar la falta de infraestructura pluvial y ser por ello mismo obligados a convivir en un ambiente aldeano, peligroso, sucio, deprimente.
La «reacción» de la Municipalidad después del paso de los raudales se reduce a la limpieza de sumideros y cunetas (para la foto), así como el tímido bacheo posterior de calles que exhiben empedrados ennegrecidos por la capa de asfalto que las cubría antes de las correntadas.
En todos los casos, el descontento ciudadano se extiende a la crítica inacción ante fenómenos atmosféricos, en una práctica devenida en patética costumbre y tradición.
La Municipalidad de Asunción recauda sumas siderales cada año en concepto de aportes rígidos de contribuyentes para construcción y mantenimiento de una red pluvial prácticamente inexistente, lo cual adquiere relevancia penal si se tiene en cuenta que se están pagando sumas millonarias por un servicio fantasma o harto insuficiente.
Este es, en parte, el escenario que le espera a la electa intendenta, Soledad Núñez, quien hasta ahora se mostró optimista y confiada en que su profesión de ingeniera civil la ayudará a mejorar la ciudad para presentarla limpia, amigable, digna, con obras y servicios integralmente rediseñados.
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