Temen que apatía por anunciadas inundaciones colapsen nuevamente plazas y calles

En el sur del país, brigadas asistenciales tratan de brindar respuesta a las necesidades de los inundados, pero no ocurre lo mismo en Asunción, donde la tensa calma y la falta de movimiento del Gobierno preocupa a potenciales damnificados y vecinos de calles y plazas.

Ríos y arroyos del país experimentan estos días crecidas importantes de sus caudales hídricos, en coincidencia con lluvias de volumen significativo enmarcadas en el fenómeno El Niño, provocando perjuicios de variada consideración como ocurre particularmente en una vasta zona aledaña del río Paraguay en el sur del país, donde decenas de casas han quedado bajo agua y sus moradores obligados a emigrar a lugares seguros.

Un detalle importante que no pasa desapercibido en vísperas de crecidas de gran magnitud previstas para las próximas semanas y meses, es la inoperancia visible del Gobierno en materia de previsiones, especialmente la instalación de albergues provisorios en cantidad y calidad suficientes para ofrecer solución a la demanda masiva de damnificados.

En Asunción, la necesidad de disponer de refugios dignos se está haciendo esperar, aún cuando asoman a lo lejos familias apuradas por las aguas.

Se trata de una práctica repetida por sucesivos gobiernos nacionales y municipales, que esperan hasta último momento, generalmente cuando los afectados tienen el agua al cuello, para proceder a los traslados y reubicación de forma oportuna y adecuada.

«Dicen que en adelante ya no permitirán que los inundados se asienten en plazas, parques, paseos centrales, calles ni ningún otro lugar público no habilitado especialmente para albergue transitorio de damnificados por las crecidas», opinó este jueves un vecino de la plaza del Cabildo, en pleno centro urbano de Asunción, adonde se refugian masivamente familias de los barrios bajos de la ciudad cada vez que son apurados por las inundaciones del río Paraguay.

«Parece que el Gobierno olvida el desastre que armaron estas familias en años anteriores, cuando destruyeron totalmente la hermosa plaza para convertirla en un basural nauseabundo y peligroso en las narices de instituciones emblemáticas como el Congreso Nacional, la Policía Nacional, la Catedral y, un poco más allá, el propio Palacio de Gobierno», disparó otro indignado que, según sospecha, «nada va a cambiar del estado de cosas del pasado con el presente que se avizora devastador».

En medio de los cuestionamientos, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), dependencia del Gobierno encargada de ofrecer soluciones al tema de las necesidades emergentes de desastres naturales y otro tipo de imponderables, apresta logística adecuada y oportuna al servicio de los inundados.

Sin embargo, el silencio domina aún el escenario de posibles respuestas al impacto provocado por El Niño.

En otro frente, brigadas de militares de la Armada Nacional y funcionarios de Salud Pública realizan asistencias puntuales en zonas de crecida, como ocurre en Ñeembucú, consistentes en vacunaciones, atención sanitaria con provisión de medicamentos e insumos, reubicaciones en sitios seguros y charlas de capacitación para evitar imponderables, según se informó.

Las ayudas se extienden a localizar, recoger y reubicar a animales diversos como perros, gatos y aves de corral, que reciben dosis diarias de alimentación y cuidado sanitario, entre otros servicios, según se informó.

 

 

 

 

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