Guardias dicen que no escucharon ruidos de la fuga «por culpa de la lluvia»

Published On: octubre 27, 2026Tags: , ,

Fiscala Fabiola Sosa Dalla Fontana, de Emboscada, quien investiga la fuga con ribetes de película de entretenimiento que expone la vulnerabilidad de la «cárcel de máxima seguridad» y revela el relajo criminal de las autoridades penitenciarias.

Detalles escalofriantes dio a conocer la fiscala que investiga la fuga plagada de sospechas que se produjo entre la noche del pasado sábado 24 y madrugada del domingo 25 de octubre, cuando dos presos con frondosos prontuarios escaparon de la supuesta «cárcel de máxima seguridad» de la ciudad de Emboscada.

Un relato de la representante del Ministerio Público, Fabiola Sosa, señala que custodios del pabellón 7, donde estaban recluidos los fugados, afirmaron con pasmosa tranquilidad que ningún ruido proveniente de la celda 10 pudieron escuchar «porque llovía mucho en ese momento».

La excusa ensayada por los guardias fue motivo de comentarios sarcásticos en el propio entorno de la enorme penitenciaría nacional donde purgan condena al menos 6.000 reclusos, incluidas mujeres trasladadas en su momento del «Buen Pastor» de Asunción.

La fiscala levantó en el lugar de los hechos testimonios que serán incluidos en la carpeta de investigación, que busca esclarecer responsabilidades de este nuevo hecho de fuga que suma casos al voluminoso prontuario que arrastra ese lugar de reclusión presentado en sociedad como «de alta seguridad».

En primera instancia, cuatro guardias encargados, en los papeles, de custodiar la celda donde se encontraban los presos fugados, están detenidos bajo el cargo de supuesta complicidad y encubrimiento.

Se trata de Carlos Martín Agüero, Pedro Antonio Balbuena, Héctor Enrique Ozuna y Leando David Guzmán.

Los fugados están identificados como Robert Arsenio Merlo Villalba, condenado a 14 años de prisión por narcotráfico y crímenes vinculantes, y debía compurgar su pena en el año 2035.

El otro reo que burló los endebles controles penitenciarios está registrado como Éver Alejandro Ozuna López, quien cumplía pena de 25 años de prisión por tráfico de drogas y crímenes asociados.

Las investigaciones detectaron hasta el momento hechos llamativos que hacen sospechar el involucramiento directo de guardias o autoridades del penal en el escape.
A esta conclusión llegan luego de examinar las cámaras de seguridad que, en primera instancia, mostraron a guardias cuando retiraban un bulto no especificado de la celda rastreada y recién después de este extraño «protocolo» cumplieron con su deber de dar aviso sobre el escape.
Uno de los guardias identificados en este procedimiento fue identificado como Pedro Balbuena, quien fue arrestado en la vía pública con el misterioso bolso negro que, tras ser revisado, contenía 11 teléfonos celulares, 14 tarjetas SIM, una tablet y varios cargadores supuestamente pertenecientes a los internos.
Tras ser retirado con sigilo de territorio penitenciario, el bolso negro había sido escondido en la casa del guardia Leandro Guzmán, también procesado en la causa.
La fiscala también constató que los guardiacárceles no se encontraban en las garitas de control ubicadas estratégicamente en el pabellón 7, lo cual constituye una falta gravísima, y suspendieron por motivos que se investigan las obligatorias patrullas en el perímetro de la cárcel porque supuestamente caía una llovizna.
Estos hechos llevan a los investigadores a sospechar que hubo una complicidad rampante en la fuga, posiblemente a cambio de dinero recibido por los guardias, o también por intervención de una «orden superior».
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