Narco-invasores de Pindó: «Pobres millonarios» por negocio de la droga y venta de madera mau
La estructura de los invasores arrasa imparable con preciados bosques protegidos para la producción y venta de madera valiosa y el cultivo masivo de marihuana de alta gama, que permite a los falsos campesinos ganancias espurias siderales.
Narco-productores que se hacen llamar “campesinos pobres” facturaban millones de dólares por la venta de droga de alta gama o premium elaborada en un laboratorio clandestino montado en el interior de la Agroganadera Pindó S.A., la misma que había sido invadida violentamente en marzo de 2012 y que la impunidad apuntalada por la ausencia del Estado permitió convertirla con el paso del tiempo en un búnker fortificado mantenido a sangre y fuego por los criminales.
En el contexto de un operativo conjunto con fuerzas del Brasil realizado a finales el 2025, la Senad logró vulnerar con agentes y arsenal de refuerzo el esquema de seguridad montado por los invasores, integrado por hombres armados con poderosos fusiles de guerra, puñales, estoques, y bombas caseras tipo molotov.
En el lugar, descubrieron plantaciones vigorosas de marihuana que sumaron 32 hectáreas, más 4.000 kilos de la droga lista, 6 campamentos narcos y otros elementos vinculados que revelaban la existencia de una estructura criminal organizada de grandes dimensiones montada para el tráfico internacional de estupefacientes.
Una hectárea de la hierba produce aproximadamente 3.000 kilos de marihuana, de lo que se deduce que los invasores mantenían una producción narcótica potencial aproximada de 100 toneladas, que en números representan la suma de 10.000 dólares por kilo para la variedad de alta gama ICE exportado a mercados exigentes del exterior, y 1 millón de dólares por el stock puesta en vitrina por los falsos campesinos.
La intervención de la Senad añadió cargos criminales contra Jorge Mercado Méndez, señalado de ser el líder, ideólogo y “ejecutivo” encargado de los negocios sucios y el involucramiento de los invasores en las actividades ilegales, entre ellos mujeres y niños invisibles para el Estado.
Como si la recaudación por la venta de droga no fuera suficiente, pandillas armadas están acusadas de instalar temor entre los productores pecuarios de la zona debido a casos multiplicados de robo y faenamiento clandestino de ganado de establecimientos del entorno.
A más de ello, la depredación masiva, incontrolable e incuantificable de bosques nativos en las más de 6.000 hectáreas de tierras invadidas facilita la producción millonaria de madera protegida, comercializada a precio de oro a aserraderos ilegales instalados como hongos en los alrededores de Pindó.
“Si nosotros pudimos comprar las tierras que trabajamos con sudor y sacrificio, por qué esta gente no podrá hacer lo mismo, con la ‘ventaja’ comparativa de recaudar millones de dólares sin trabajar, sino robando, matando y perjudicando a personas honestas, trabajadoras y respetuosas de la ley”, comentó un productor de las inmediaciones que reclama respuestas del Estado ausente.
El cabecilla del esquema criminal, Jorge Mercado Méndez, enfrenta orden de juicio oral y podría recibir una sentencia condenatoria de 10 años de prisión, como mínimo, si resultare culpable de invasión de inmueble ajeno más crímenes y delitos vinculados como tráfico ilegal de madera, abigeato, tenencia y portación de armas de grueso calibre reservadas a las Fuerzas Armadas y fabricación de explosivos, entre otros graves cargos.
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