Consumo crítico de electrointensivas pone a prueba el potencial energético de Paraguay

El potencial de la colosal Itaipú, segunda represa más grande del mundo, atrae la inversión electrointensiva, en medio de debates y escrutinios sobre regulaciones, y la posibilidad abierta de beneficiar al país con ingresos récord.

El desembarco de industrias electrointensivas en Paraguay, que consumen gran cantidad de energía eléctrica y por ello mismo complican la inversión en muchos países, exige al Estado a regular la actividad en base a la disponibilidad y al cumplimiento de rigurosas regulaciones ambientales, entre otros condicionantes sujetos al escrutinio general.

Paraguay produce un total aproximado de 17.310 MW de potencia instalada generada por las represas Itaipú Binacional, Yacyretá y Acaray, de los cuales unos 30.000 GWh va destinado al consumo nacional, que acusa incrementos récord por el impulso de las actividades comercial, industrial, residencial y el avance de la tecnología digital.

En este marco, la ANDE acaba de firmar un contrato histórico de 15 años con una empresa de capital estadounidense para el aprovechamiento de la energía de la hidroeléctrica Acaray destinado a aportar energía vital a un mega proyecto tecnológico de 12.000 millones de dólares denominado Yguazú IA City que, en primera instancia, permitirá contratar al menos 600 técnicos paraguayos y generará beneficios cuantiosos en plusvalías, entre ellas altos montos por impuestos, formación de fuerza laboral joven y contratos para proveedores nacionales.

La gigantesca inversión, que será de forma gradual, busca instalar una marca país en el mercado mundial de tecnología de punta con la inteligencia artificial (IA) y centro de datos (data center), que al mismo tiempo elevarán los algoritmos macroeconómicos, elementales para reducir la brecha de exportación de materia prima imprimiendo aceleración a la producción elaborada o terminada.

En otro frente del proyecto de tecnología digital (que arrancará el próximo 1 de diciembre según el acuerdo entre la ANDE y la empresa paraguaya Kuntur S.A., representante de la corporación norteamericana Araico) opera la criptominería.

Empresas dedicadas a esta actividad tecnológica consumen más energía que las demás industrias electrointensivas y elevan los costos de producción a niveles prohibitivos, a pesar de los ventajosos alcances de la Resolución P/Nº 52552/2026 que crea el grupo de consumo de este tipo de industria abastecido de energía de muy alta tensión, alta tensión y media tensión, y establece tarifas especiales que, en el caso de Yguazú IA City, serán actualizadas cada un año y cada dos años, extendidamente.

La criptominería desprende actividades como la criptomoneda (bitcoin), que aporta potencia de cálculo y mantiene la seguridad de la red, generando ganancias importantes por comisiones de las transacciones.

Paraguay mantiene en suspenso más medidas regulatorias derivadas de la industria electrointensiva y la minería bitcoin, que han revolucionado el mapa energético del país, al punto de instalarlo en el escrutinio internacional.

En medio del debate, el excedente de energía de las represas, especialmente Itaipú, actúa como detonador de inversiones atraídas por el “paraíso energético” que representa Paraguay como soporte vital de la industria electrointensiva.

 

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