Lesión inicial característica de la llamada «viruela del mono», una enfermedad viral que puede ser fatal y que registra un primer caso positivo en Paraguay, advierten autoridades sanitarias tras declarar la alerta roja y apelar a la concienciación ciudadana.

Como corolario a temores de variado calibre que circulaban con insistencia en las últimas semanas, finalmente se consumaron las sospechas luego de que, este jueves, el Ministerio de Salud Pública diera a conocer un caso positivo de la terrible viruela símica o “viruela del mono” que mantiene en vilo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por tratarse de una epidemia no localizada con elevada dosis de pandemia.

“El caso detectado corresponde a un paciente adulto masculino, paraguayo, con antecedente de viaje al extranjero”, señala sin otros detalles el escueto informe de Salud Pública, tras apuntar que 17 casos sospechosos fueron descartados.

La Dirección General de Vigilancia de la Salud realiza el seguimiento activo del paciente internado, así como su entorno familiar y social, y sus contactos en el país y el extranjero, para poder observar posibles nuevos sospechosos de la enfermedad, añaden las fuentes sanitarias.

Ante la confirmación del caso positivo del mal, la cartera sanitaria recomienda a la población en general, inclusive niños, a acudir a consulta médica sin pérdida de tiempo ante la presencia de lesiones en la piel y/o mucosas en cualquier parte del cuerpo, fiebre, dolor de cabeza intenso, inflamación de los ganglios linfáticos, dolores de espalda, dolores musculares, sarpullido y cansancio intenso.

Aunque el riesgo para el público general es bajo, es importante conocer datos referenciales del mal especialmente para su detección y tratamiento oportunos.

La “viruela del mono” se trata de una enfermedad zoonótica viral, lo que significa que puede transmitirse de animales a humanos, y puede propagarse de persona a persona.

Las lesiones características suelen aparecer en las palmas de las manos, y la erupción generalmente comienza en el primer o tercer día del comienzo de la fiebre. Las lesiones pueden ser planas o ligeramente elevadas, llenas de líquido transparente o amarillento, para después formar costras, secarse y caerse.

El número de lesiones en una persona varía entre unas pocas y varios miles.

La erupción tiende a presentarse en la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies. También se pueden encontrar en la boca, los genitales y los ojos.

Los síntomas suelen durar entre dos y cuatro semanas y desaparecen por sí solos, sin tratamiento, pero en algunas personas pueden provocar complicaciones médicas e incluso la muerte.

Los recién nacidos, los niños y las personas con inmunodeficiencias pueden correr el riesgo de sufrir síntomas más graves y morir por la enfermedad.

Las complicaciones de los casos graves incluyen infecciones de la piel, neumonía, confusión e infecciones oculares que pueden provocar la pérdida de la visión.

Las personas que tienen la enfermedad son contagiosas mientras tienen síntomas (normalmente entre las primeras dos y cuatro semanas).

Se puede contraer esta afección a través del contacto físico con alguien que tiene síntomas, mientras que las erupciones, los fluidos corporales (como fluidos, pus o sangre de lesiones en la piel) y las costras son particularmente infecciosos.

Se puede disminuir el riesgo de contagio limitando el contacto con personas que sospechen tener la dolencia o sean casos confirmados.

Lávese las manos frecuentemente con agua y jabón o use un desinfectante para manos a base de alcohol, especialmente después de haber entrado en contacto con la persona infectada, o con su ropa (incluyendo sábanas y toallas) u otros elementos o superficies que haya tocado o que puedan haber estado en contacto con su sarpullido o secreciones respiratorias (por ejemplo, utensilios o platos).

Lave la ropa, toallas y sábanas de la persona contagiada y los utensilios para comer con agua tibia y detergente. Limpie y desinfecte cualquier superficie contaminada y elimine los desechos contaminados (como los apósitos) de manera adecuada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está trabajando para apoyar a los Estados miembros con actividades de vigilancia, preparación y respuesta a los brotes en los países afectados.

También se están realizando estudios en los países afectados para determinar la fuente de infección de cada caso identificado y para brindar atención médica y limitar una mayor propagación.

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