Con un nivel marcadamente pobre, la educación paraguaya no muestra señales de recuperación e incluso se agrava con las renqueras del MEC, en un escenario marcado por la improvisación y decisiones malogradas.

La improvisación e inoperancia del Ministerio de Educación y Cultura asestará un duro golpe a millares de niños y jóvenes en etapa de escolarización ante la imposibilidad de articular estrategias prácticas y accesibles para mantener el hilo de la enseñanza-aprendizaje y evitar la pérdida del año escolar, que se presenta sin ninguna señal de recuperación a la vista.

El ministro de la cartera, Eduardo Petta, ha hecho todo el esfuerzo posible para que el estado de cosas, lejos de mejorar, empeorara con el paso de los días, exacerbado por la indefinición acerca de temas claves que tengan en cuenta la situación generada por la pandemia, como las clases a distancia o virtuales, donde el uso de la computadora y el internet son fundamentales.

La penetración de la tecnología digital en el país es una de las más bajas de la región, y en el interior la realidad presenta matices preocupantes, generadas por los menores ingresos comparativos y un rosario de obstáculos de diversos colores que complican hasta lo imposible el escenario real.

“Estamos más preocupados en comer, que en adquirir una computadora”, expresan muchos padres de familia ante la propuesta educativa ensayada para salvar el año escolar de sus hijos.

“Ni siquiera a las clases presenciales asisten con regularidad, y menos aún se van a complicar con la tecnología”, expresó a La Mira la docente María Elena Notario, jubilada de una institución educativa de Asunción y con largos años de experiencia en la educación rural, al ser abordada sobre el algoritmo de la malla curricular 2020.

Comentó que en la mayor parte del mundo la situación no es mucho mejor, y a pesar de que la calidad de la educación sí o sí tendrá secuelas negativas, la tecnología hará su parte para que las clases virtuales tengan un porcentaje interesante de respuesta.

En nuestro medio, la figura del MEC se destiñe en un horizonte vacío e irreflexivo donde Petta no sabe dónde está parado, los maestros desconocen qué rumbo tomar, y las instituciones educativas privadas no terminan de recibir malas nuevas con la anuencia oficial para el traslado de alumnos a escuelas o colegios públicos, y la polémica indefinida sobre el monto de las cuotas que precipita el éxodo forzoso y doloroso.

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