Con millonario presupuesto, el INTN no se caracteriza por hacer su trabajo de regulación y control de pesos y medidas, sino de albergar perlas de la clientela política de turno, mientras los usuarios son lanzados a los leones.

Una ola de indignación causa este martes la reacción del Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (INTN) ante una denuncia explícita de robo en el expendio de combustible en una estación de servicios de las afueras de Asunción.

Los usuarios tienen que controlar el litraje de combustible que le cargan.

Esto es, técnicamente, lo que opinó el INTN tras ser abordado acerca de la irregularidad denunciada por un contribuyente estafado.

Autoridades de la institución pública plagada de planilleros provenientes de la caterva política de turno “explicaron” que todas las estaciones de servicio deben contar con los instrumentos y dispositivos correspondientes que garanticen la calidad del servicio, específicamente el litraje justo en el momento que los clientes se acercan con confianza a cargar sus tanques.

El dispositivo en cuestión se llama “medidor volumétrico”, que de acuerdo a los datos los servicentros tienen como adorno.

“Me pregunto para qué cuernos tenemos una institución encargada de controlar las pesas y volúmenes si, al final, nosotros tenemos que hacer ese control”, disparó Angel Roberto Céspedes en su red social.

Añadió que el gobierno es culpable directo de este estado de cosas.

“No deberían tardar un día en convocar al presidente del INTN para pedir explicaciones y, al mismo tiempo, tomar las medidas legales correspondientes contra el servicentro ladrón, cuyo dueño es seguramente un político”, posteó el indignado.

A través de voceros, la institución reguladora de pesos y medidas explicó que técnicamente no es posible proceder al control total de los servicentros por la escasa cantidad de funcionarios capacitados para esa tarea, con lo cual hace indirectamente un mea culpa y tira a los leones al contribuyente.

Es secreto a voces que las estaciones expendedoras de combustibles roban en la cantidad de litro despachada, a pesar de los precios exorbitantes que imponen de sus productos en base a cálculos arbitrarios y tiranos ante el descontrol estatal.

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