En el mapa de Google se puede apreciar con claridad la ubicación de los 4 servicentros y la subestática de la ANDE en un mismo sector poblacional, ante el terror desatado en el vecindario por la posibilidad latente de una desgracia con secuelas catastróficas.

En un reducido diámetro de 3 cuadras de la ciudad de Villa Elisa, donde residen decenas de familias, entre ellas escolares y niños de corta edad, se erigen desafiantes para la seguridad poblacional nada menos que 4 estaciones de servicio y, como si ello no bastara, también funciona una subestática de la ANDE que presenta su parte de riesgo ante el temor colectivo de que pueda presentarse en algún momento un incidente que pudiera derivar en tragedia, como ocurrió hace poco más de un año en la misma jurisdicción.

“De la noche a la mañana, vinieron a instalarse en nuestro barrio dos servicentros, que de por sí constituyen una violación flagrante a las delimitaciones de leyes ambientales y de seguridad nacional que prohíben instalar este tipo de negocio a menos de 1.000 metros de locales públicos y zonas con densidad poblacional en aumento”, informó a La Mira una vecina del lugar transformado en polvorín.

Añadió que, cuando los ánimos comenzaban a calmarse en medio de la resistencia vecinal, comenzaron a construir otros dos servicentros en la misma zona, uno de ellos perteneciente según nuestras fuentes a María Martino de Corrales, esposa del presidente de la Asociación de Propietarios de Estaciones de Servicio y Afines del Paraguay (APESA), Miguel Corrales, el mismo quien llora miseria en los medios por la supuesta falta de distribución equitativa de la fortuna que recaudan a costa de los clientes.

El certificado de impacto ambiental del flamante negocio, aprobado en un santiamén por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), se dedicará no solo al expendio de combustibles en general, sino a la venta de gas en garrafa, aceites, lubricantes y minimercado.

Para las autoridades del Mades no hay riesgo de contaminación ambiental en el lugar, entonces para hacerlo peligroso aprobaron la instalación de una enorme subestación de electricidad, “con lo cual generaron las herramientas adecuadas para una verdadera bomba explosiva con los combustibles, el gas y la electricidad”, ironizan los afectados.

Hace poco más de un año, los medios de prensa publicaban en gran destaque la tragedia que enlutó a un sector aledaño de Villa Elisa luego de la explosión de un camión cisterna que derivó en la muerte de 3 personas y heridas a una decena de inocentes.

“Quién nos puede asegurar que no podría presentarse en algún momento un nuevo accidente con alguno de estos servicentros o la misma subestática”, disparó una dueña de casa tras visualizar un futuro de terror “para todos quienes en su momento hemos decidido venir a vivir a este barrio donde todo era tranquilidad y paz, pero que hoy se ha convertido en un verdadero polvorín o bomba de tiempo”, alertó.

De acuerdo a los datos, una estación de servicios se encuentra a menos de 70 metros de otro negocio similar, y los dos servicentros restantes están separados por apenas 120 metros.

Para aumentar el pánico colectivo se instaló en el mismo entorno el enorme dispositivo de distribución de electricidad de la ANDE, conformando de esta manera el combo de terror que mantiene en vilo a los pobladores del barrio residencial ubicado a 20 minutos de Asunción.

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