Los invasores de Pindó practican la ley del garrote dentro de la comunidad, que se rige por reglas propias ante la ausencia del Estado, de la comunidad internacional y de organismos de derechos humanos que nada ven ni oyen acerca de graves abusos contra mujeres, niños y adolescentes.

En total desprecio a las instituciones de la República y al Estado de Derecho consagrado por la Constitución Nacional, invasores de Pindó se levantan en rebeldía permanente azuzados abiertamente por políticos y ONG’s que sacan réditos electorales y económicos de esta verdadera industria de violencia que se mantiene campante e impune.

La ausencia del Estado es notoria en el otrora establecimiento agroganadero invadido hace 9 años, que hoy día se ha convertido en una trinchera de violencia donde los moradores ilegales arropados por oportunistas se desenvuelven con absoluta libertad la ilegalidad.

La justicia, el Ministerio Público y la Policía tienen acceso prohibido en Pindó.

En maniobras similares a las utilizadas por agrupaciones terroristas de otros países, en este territorio liberado los líderes marcan la hoja de ruta de las familias, todas ellas sujetas al capricho y abusos declarados, especialmente contra mujeres, niños y adolescentes convertidos en esclavos, mientras los organismos del Estado y Organizaciones No Gubernamentales responsables (en los papeles) de este tipo de anarquía, brillan por su ausencia.

La mediatización de la “lucha social” genera pingües beneficios a los invasores, quienes se presentan en sociedad como pobres campesinos expulsados de las políticas públicas de desarrollo cuando, en realidad, se tratan de vasallos al servicio de políticos (todos ellos de la izquierda) enquistados en el poder que disponen de sus cargos para pervertir la ley y el orden de acuerdo a sus exclusivos intereses ideológicos y económicos.

A uno de estos referentes, Miguel López Perito (carnal con el zar de la zurda paraguaya Fernando Lugo), se le escuchó decir estos días que hay invasiones meritorias, dando a entender que, con una excusa bien empaquetada, se puede violentar una propiedad privada y darle al atropello la etiqueta de “legal”.

“Me imagino a este bueno para nada lanzar alaridos cuando sus camaradas ‘sintierra’ invadan la estancia de Lugo o de algunos de sus adherentes multimillonarios”, posteó un indignado tras repudiar las expresiones de López Perito.

“Todos son generosos con el esfuerzo ajeno, en una típica práctica comunista, pero a la hora de la verdad nada aportan en bien del país y de la gente sino ofrecen retórica vacía donde las palabras trabajo, esfuerzo y respeto a las instituciones no figuran en su diccionario”, disparó el ciudadano, en coincidencia con otros centenares de internautas que se oponen a vivir en anarquía.

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