Su esfuerzo y sacrificio para lograr el título de obstetra en la UNA le sirvieron a Mariela solo para incrementar sus conocimientos, porque la función pública está vedada a quienes carecen de padrinos, pero ella puso manos a la obra y hoy es una exitosa pequeña empresaria mediante el emprendedurismo familiar.

Conseguir trabajo en el Estado es misión imposible para los “comunes” en Paraguay, quienes ante la necesidad presente en el ambiente familiar deben acudir, en su caso, a variadas fórmulas o malabarismos para una vida digna con ingresos propios.

Esta es la historia de Mariela López, flamante profesional obstetra que, ante la falta de padrinos para conseguir un puesto laboral en alguna dependencia pública de salud, apeló a su creatividad y, sin pérdida de tiempo, hurgó en internet en busca de opciones, hasta lograr un curso gratuito de panadería en el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP).

Al culminar su formación técnica, que le significó mucho sacrificio, idas y venidas a Asunción desde su Emboscada natal, decidió poner manos a la obra y colocó en el mercado panificados artesanales que al poco tiempo ganaron la preferencia por su calidad y precio.

“Poco a poco fuimos remando con la ayuda de mi marido, hasta adquirir equipos específicos mediante préstamos que fuimos pagando del producto de la venta, y hoy día también ofrecemos puestos laborales a jóvenes de la zona, lo cual nos llena de satisfacción”, expresó la propietaria del negocio.

Añadió que los panificados constituyen efectivamente “el pan de cada día” de la gente y, por lo tanto, su consumo es imprescindible en la mesa familiar.

“Fabricamos todo tipo de panificados, incluidos galletas de diversos sabores, coquitos, rosquitas, pan de hamburguesa, masas para torta y recibimos pedidos especiales”, añadió nuestra entrevistada.

Comentó que cada día significa un nuevo desafío para el emprendimiento, en el sentido de que deben asumir los costos y riesgos de un mercado exigente donde la materia prima sufre constantes ajustes en una época crítica para la economía ciudadana.

“Al final, todo tiene su recompensa para quienes trabajamos con honestidad y procuramos salir adelante con nuestro esfuerzo, sin necesidad de buscar padrinos para conseguir trabajo en la función pública, donde sabemos que solo acceden personas privilegiadas, sin importar su nivel de formación o idoneidad, lastimosamente”, puntualizó la señora Mariela López.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *