Legado cruel de la perversión: Periodistas, víctimas inocentes del azote financiero

Published On: noviembre 5, 2026Tags: ,

Comunicadores de La Tribuna dejan escapar improperios en coincidencia con la aparición de directivos de Ueno acompañados de policías en tribunales. «¡Nos dejaron en la calle!», vociferaron con estruendo.

Trabajadores de la comunicación y personal administrativo del diario La Tribuna, asociado a Ueno Bank con otros medios de prensa, figuran entre las víctimas del crash financiero que ha puesto patas para arriba la credibilidad del país, instalando un ambiente de inseguridad generalizado y gritos de justicia que retumban sonoros en la rutina de vida del Paraguay, con perjudicados que emergen cada tanto reclamando la devolución de sus recursos.

Agentes encargados de custodiar bienes del banco, en el contexto de la intervención declarada por el Banco Central e investigada por el Ministerio Público, se encargaron de transmitir la mala nueva a unos 200 empleados del diario, quienes recibieron el baldazo de agua fría mezclada con otros valores tóxicos como la suspensión del cobro de sus haberes y de las actividades en general durante el lapso de 90 días.

La «postergación» de tareas fue interpretada por los afectados como una falacia artera y malintencionada, teniendo en cuenta que, en realidad, en otro compartimiento directivos a salvo, por el momento, de las órdenes de detención, exteriorizaban su «tristeza» por el «cierre» de La Tribuna y demás medios del grupo VMedia asociado a Ueno.

«Jamás pasó por nuestra cabeza que nuestro lugar de trabajo y fuente de sustento iría a desaparecer de la noche a la mañana», lamentó Sonia Elizabeth Dos Santos, mientras compartía calle con otros compañeros de trabajo y recibía muestras de apoyo de personas solidarias, conscientes de la situación declarada.

«Justo en vísperas de las fiestas de fin de año nos pasa esto», vociferó una cronista de La Tribuna, haciendo causa común incluso con jefes que no se salvaron de la barrida.

La parte más nefasta del golpe fue dirigida a los bolsillos, teniendo en cuenta que el pago de salarios a todo el personal también quedó en suspenso, provocando reacciones de variado calibre que, en todos los casos, exigían la acción contundente de las instancias correspondientes.

De acuerdo a los datos, mañana viernes 6 de noviembre comenzaría a desperezarse el esquema de pagos y desembolsos, aunque de forma limitada porque el grueso de los millones de dólares y guaraníes acaparados por el banco se encuentra retenido y con órdenes restrictivas expresas para todos, incluso para pequeños ahorristas que dependen de sus reservas para el sustento diario.

Mientras algunas personas cuestionaban el «trabajo sucio» de estos empleados para mantener el perfil de «chico bueno» de Ueno, la gran mayoría de indignados sociales coincidió en calificar a los periodistas y personal administrativo como asalariados que solo cumplían órdenes superiores.

«Nadie va a patear contra su propia olla», graficó una ciudadana tras repudiar la actitud de personas que ofician de jueces  penales y se dedican a desviar el enfoque de los disparos verbales para lanzar tiros al aire que, por ello mismo, no tendrán impacto en las instancias de poder a la que buscan presionar sino en el mismo espectro de vacío donde igualmente retumban los pretextos esgrimidos por directivos de Ueno para tratar inútilmente de tapar el sol con un dedo, a la vista del descalabro que acaban de instalar en el sistema financiero del país.

 

 

 

 

 

 

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