La política pública fundamentada en el «engañoso enfoque de género» atenta contra la evidencia científica y el sentido común, confunde la identidad de los niños y adolescentes, y de esa manera constituye un abuso infantil sistemático, afirma «Médicos por la Vida».

Médicos agremiados del Paraguay que defienden el derecho a la vida de todas las personas, por encima de ideologías o cualquier otra reivindicación que ponga en juego la figura de la familia como reflejo de la sociedad, reafirma que los graves problemas que afectan a la población infantil del país ameritan una respuesta gubernamental en estrecha comunicación y consenso con los padres de familia, fundamentada en evidencias científicas rigurosas adaptadas al nivel de desarrollo antropológico, con enfoque en valores enmarcados en la Constitución Nacional.

A través de un comunicado dado a conocer luego de la interpelación de la cuestionada y polemizada ministra de la Niñez y la Adolescencia, Teresa Martínez, apoyada por Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) vinculadas a derechos de género y un sector de la prensa “independiente”, los médicos afirman que la ministra elude aclarar el alcance pleno del “enfoque de género” y defiende la utilidad de este enfoque como “herramienta indispensable en la lucha contra el abuso infantil y las desigualdades entre hombres y mujeres”, negando al mismo tiempo la connotación otorgada por ideólogos de género acerca de la “mera construcción social desarraigada del componente biológico” para calificar la sexualidad.

“Con estrategias similares, este enfoque ha sido implementado exitosamente en otros países de la región, permitiendo la instalación progresiva, solapada y deshonesta de toda la agenda ideológica de género, que promueve, parójicamente, la sexualización precoz de niños y adolescentes y al mismo tiempo suprime los principios éticos y morales que deberían gobernar la sexualidad como todas las áreas de la conducta humana”, expresa la asociación “Médicos por la Vida”.

Sostienen que, en su condición de responsables de la salud humana, deben cuidar especialmente a los más vulnerables (en alusión a los niños y adolescentes), y alertan acerca de los graves e irreversibles efectos adversos de las intervenciones en niños basadas en esta ideología “que atenta contra su desarrollo armónico”.

“La implementación de políticas públicas en el área de la salud o de la educación, fundamentadas en este engañoso enfoque, atenta contra la evidencia científica y el sentido común, introduciendo conflictos en la identidad de los niños y adolescentes, constituyéndose de esta manera en una forma de abuso infantil sistemático”, recalca el documento.

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