Marito camina por la alfombra roja rumbo a algún destino del mundo adonde irá a turistear con el rótulo de «viaje oficial» pagado por el pueblo y sin ningún beneficio para el país. El nuevo fiscal general debe investigarlo sin demora por corrupción y asociación ilícita, entre otros múltiples cargos.

Con mucha pompa y la presencia de diplomáticos, políticos y agentes mediáticos profundamente interesados en mantener el continuismo asumió su cargo el nuevo fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, en medio de la expectativa propia de este tipo de evento donde toma las riendas de una de las instituciones más estratégicas del Estado un doctor en Derecho con foja de servicio impecable y con fuerte lavado de cerebro desde bambalinas.

Lo mejor que podría hacer en adelante el fiscal Rolón es ponerse a investigar al propio presidente Mario Abdo Benítez, denunciado de hacer trizas este país y tirar a los leones a los ciudadanos “comunes”, que enfrentan la peor carestía y pobreza en la era democrática pos-stronista.

Abdo Benítez está acusado de vaciar fondos multimillonarios destinados a la lucha contra el covid, y de poner en práctica un esquema de corrupción generalizado con el involucramiento de holdings mediáticos que, de esta manera, no solo se han convertido en cómplices de la comilona pública sino consolidaron arteramente una asociación ilícita para negociar, especialmente por la vía de licitaciones amañadas o dirigidas que finalmente debe pagar el postrado ciudadano de a pie.

El presidente se ha dado el lujo, durante todo el tiempo que vegetó en el cargo, de no ser criticado ni cuestionado.

Hubo meses en que los amigos mediáticos y socios en los negocios no le causaron ninguna molestia en su larga siesta que, de esta manera, se convirtió en un dulce poder, matizado cada tanto por ampulosos viajes alrededor de algún destino turístico de lujo con rótulo oficial y dinero de la gente que ningún beneficio han traído al país.

Organismos internacionales han colocado a Abdo Benítez como uno de los peores presidentes del continente, solo superado por los dictadores de Cuba y Venezuela, pero esto no ha significado ningún tipo de molestia o escozor a la rosca oficialista-opositora-mediática en el poder, concentrada como está en sacar de en medio al “enemigo número 1” para instalar el continuismo y seguir con los derroches, la impunidad y el carnaval de repartija de los fondos estatales.

Marito tiene mucho que declarar y explicar al país y al mundo antes de que, cumplido su desastre en el Palacio de López, vaya a vivir en su termo de oro de Miami, lejos de la chusma y de cualquier tipo de molestia que pueda interrumpir su dulce sueño.

El fiscal general del Estado debe actuar sin contratiempos para desentramar la maraña corrupta que se ha instalado en el gobierno de Abdo Benítez, y que hace casi 5 años se mantiene prácticamente en el anonimato mediante la acción obsecuente de los amigos mediáticos, que nada malo ven ni oyen en el dominio gubernativo sino en la vereda de enfrente, donde vuelcan arteramente su veneno de forma tramposa e interesada.

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