Pésimos servicios de agua, transporte, salud y seguridad: Tormento diario que no deja dormir a emboscadeños

Published On: septiembre 28, 2026Tags: , , ,

San Agustín, patrono de Emboscada y fuente de pedidos, rogativas y promesas de la población carenciada, que acude a la opción espiritual ante el ninguneo de las autoridades a sus reclamos de vida digna.

Como ocurre cíclicamente cada 5 años, la población carenciada de la ciudad de Emboscada, en las narices de Asunción y a años luz del desarrollo, busca aprovechar el momento electoral para sacar al sol sus penas y angustias convertidas en rutina de vida o de sobrevivencia.

La situación de precariedad en los servicios esenciales se traducen especialmente en 4 aspectos: Agua, transporte público de pasajeros, salud y seguridad, que hacen agua por todos lados, dejando filtrar el nivel de oscuridad en que se desenvuelve la población sumida en el olvido, la desconsideración y el ninguneo de parte de sus autoridades de turno.

Los intendentes municipales y, mucho menos, los concejales, han asumido esta triste realidad, postergando indefinidamente las ansias de despegue de esta urbe de 24.000 habitantes que, antes que tentar a inversionistas, se está llenado de presos.

Si el servicio de agua potable es sencillamente lamentable, no le va en zaga el transporte público de pasajeros, que aplica sus coletazos en las primeras horas de la mañana, antes de la salida del sol, con paradas repletas de ciudadanos trabajadores que buscan un agujero donde instalarse como ganado para trasladarse a la capital, donde les espera una dura jornada de esfuerzo, sudor y sacrificio antes de retornar, cansados, a sus hogares donde les esperan otros desafíos igualmente lamentables, como el conseguir agua para la comida y la higiene, entre otras utilidades igualmente fundamentales para la convivencia.

El tema sanitario es un dolor ardiente que persiste campante e impune con el paso de los años.

La falta de ambulancia en todo tiempo y adecuada necesidad es otro tormento agazapado que a la hora de la verdad mostrará su verdadero rostro a pacientes en situación de traslado vehicular.

A esto se suma la repetida, cansina y dura realidad de la falta de medicamentos e insumos en el obsoleto Centro de Salud, donde los esfuerzos humanos por paliar de alguna manera la fuerte demanda son, por lo general, harto insuficientes.

Con respecto a la seguridad, el auge de los robos se ha vuelto no solo una costumbre perniciosa que ha salido del ojo del asombro sino se ha convertido en un motivo justificado del «sálvese quien pueda» como salvavidas de las familias, especialmente las de menores recursos propietarias de motos, el objeto más demandado por los delincuentes.

Mientras todo esto ocurre, a la luz del día y al amparo del descuido, la Policía se muestra incapaz de asumir la situación en la medida de lo que la ley y la represión lo establecen, limitándose a «investigaciones» superficiales que, por lo general, llevan al opareí, o a la clásica pero no excenta de vergüenza recomendación de «cuiden sus motos» ante víctimas dolidas por la mala racha.

Si estos problemas no solucionan de raíz las próximas autoridades municipales, emergerán seguramente otros 5 largos años de sufrimiento para la gente, para que se repita la patética aunque realista frase del gran Augusto Roa Bastos: «El infortunio se ha apoderado del Paraguay» o, en este caso, de la ciudad de Emboscada.

 

 

 

 

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