La intensidad del fuego enmarca la magnitud de la tragedia, que fue aprovechada por políticos oportunistas para tratar de sacar réditos electorales, en una actitud rastrera y cruel que no se compadeció del dolor del funcionario que corría de la muerte. (Foto: Diario Crónica).

Luego del incendio que afectó a uno de los edificios de la estructura física del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) este jueves sectores políticos salieron a lanzar sapos y culebras contra ocasionales adversarios electorales acusándose mutuamente de culpables del siniestro, pero nadie ofreció ayuda solidaria para atenuar el golpe emocional acusado por el funcionariado, que huyó despavorido ni bien percibió los primeros síntomas del fuego.

Una práctica que viene repitiéndose durante todo el mandato del presidente Abdo Benítez no fue la excepción en esta oportunidad, cuando oficialistas y opositores aliados confluyeron sus voces críticas contra el cartismo, al que señalan de tener interés en la quema del Tribunal Electoral, sin presentar evidencias sino disparos a quemarropa con la probable finalidad de sacar rédito electoral de la situación, que se presenta en un momento quemante del proselitismo republicano, donde a falta de poco más de dos meses para las elecciones internas partidarias el movimiento Honor Colorado supera ampliamente al oficialismo abdista.

Uno de los primeros en hacerse presente en el lugar del siniestro ni bien los negros nubarrones cubrían el entorno del Tribunal Electoral fue el polémico político líbero-zurdo Luis Alberto Wagner, quien lejos de intentar siquiera tomar una manguera de los bomberos y colaborar así para apagar el fuego, comenzó a disparar alaridos propios de quien ha encontrado el paraninfo de la gloria para recuperar terreno político perdido y vociferó contra las autoridades electorales pidiendo específicamente la destitución del presidente del TSJE, Jaime Bestard, adversario político colorado.

Las reacciones no se hicieron esperar en un momento extremadamente crítico donde la vida de muchos funcionarios corría peligro, y rápidamente se desencadenó un voraz culebrón con voces disidentes al delfín efrainista a quien le sacaron en cara el descaro de hacer electoralismo en un momento tan delicado.

Wagner fue acusado en su momento de vaciar el MAG en su época de ministro, y frente al Tribunal Electoral exaltados funcionarios también le sacaron en cara los nulos resultados cosechados para el bien del país durante su extendida aventura por el Poder Legislativo de la nación, donde ofició de senador por varios años alabando la figura de Fernando Lugo y satanizando el imperialismo, la propiedad privada y el libre mercado, entre otros temas clichés de la izquierda bolivariana que sí le redituaron grandes beneficios personales y familiares.

Otros clientes de los medios afines al gobierno -como el también polémico titular liberal Efraín Alegre- tampoco perdieron el tiempo y dispararon al unísono munición gruesa contra tirios y troyanos a través de sus amigos de la prensa en busca de sacar réditos electorales en un momento donde el oficialismo y aliada oposición llevan las de perder en las generales del 2023, según encuestas y sondeos independientes que se niegan a reconocer.

El cartismo, por boca del presidenciable Santiago Peña, condenó el siniestro y pidió la urgente investigación y esclarecimiento del caso, de modo a despejar las incógnitas y allanar el camino para unas elecciones transparentes que no sufran imponderable alguno, como podría ser la postergación del calendario electoral.

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