Proponen recolectar envases de cartón de leche escolar para fabricar pupitres y tejas para las escuelas
La leche que beben los niños en las escuelas no solo aportan alimentación saludable sino el envase vacío del producto consumido sirve para fabricar pupitres y tejas aislantes frío-calor para las propias instituciones de enseñanza, destacaron en el foro.
Una innovadora y sorprendente propuesta para articular planes piloto de clasificación en origen y logística inversa con las empresas proveedoras de leche escolar para recolectar los envases de cartón asépticos después del consumo y transformarlos en pupitres y tejas termoacústicas para las mismas instituciones escolares surgió en el marco de un trabajo integrado sobre el impacto del alimento en el programa Hambre Cero propulsado por el Gobierno nacional con apoyo del sector privado y organizaciones internacionales.
El encuentro, de carácter técnico e informativo, reunió a ministros del Poder Ejecutivo, encabezados por el ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, como representante del ente rector del programa, así como a representantes de los demás ministerios miembros de la CONAE, gobernadores, sociedades científicas médicas y agencias de cooperación internacional, como la FAO y el IICA.
El foro tuvo como propósito visibilizar, con base en evidencia, la hoja de ruta y el soporte operativo que la industria nacional brinda diariamente al programa Hambre Cero.
“Hambre Cero → Residuo Cero” fue presentado como un programa de economía circular y gestión responsable de residuos sólidos en las escuelas, y fue recibido positivamente por las autoridades presentes, que derivarán la iniciativa a mesas de trabajo técnicas e interinstitucionales para analizar su viabilidad operativa, normativa y presupuestaria en el corto plazo.
De esta manera, el Día Mundial de la Leche Escolar propone mirar más allá del vaso de leche y reconocer una cadena que conecta producción, industria, nutrición, escuela, educación y sostenibilidad, teniendo siempre a los niños como centro y propósito, afirmaron en la reunión.
En ese contexto, el presidente de la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos (Capainlac), Erno Becker, destacó el compromiso de la industria láctea con el programa Hambre Cero y con el abastecimiento sostenido de leche para la alimentación escolar.
“Estamos teniendo precios mejores para este programa que para otras líneas de comercialización. En ese quehacer vamos dando sostenibilidad al rubro: Recibimos toda la leche que se produce en el país, y lo que sobra lo exportamos, con lo cual damos solidez a este rubro”, afirmó.
La presidenta de la Asociación Paraguaya de Graduados en Nutrición (Aspagran), Lic. María Jure, destacó el valor biológico del menú escolar y explicó cómo el calcio biodisponible y las vitaminas de la matriz láctea contribuyen al desarrollo cognitivo y a funciones ejecutivas como la memoria y la concentración.
En el plano macroeconómico, el Ing. Javier González expuso la matriz de impacto financiero de la leche escolar, que moviliza G. 228 mil millones anuales (U$D 38 millones), de origen 100 % nacional y sin fuga de divisas.
Refirió que el 50 por ciento de esa suma se destina directamente a la agricultura familiar rural, generando ingresos diarios predecibles que favorecen el arraigo en el campo y dinamizan una extensa red de mipymes de transporte local, gomerías y talleres mecánicos en los 17 departamentos del país involucrados con la leche escolar.
En el contexto del foro fue presentado el programa “Alimentar también es educar”, que consiste en un plan para fortalecer la educación alimentaria y nutricional en las aulas, utilizando el vaso de leche como herramienta para la formación de hábitos saludables, en consonancia con indicaciones de las Guías Alimentarias del Paraguay.
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