Visiones opuestas ofrecieron autoridades nacionales acerca de la industria nacional, que antes de la pandemia y sin negociados «no era atractiva en el mercado», y después del escándalo resultó ser «de calidad superior».

El Presidente de la República, Mario Abdo Benítez, afirmó que la industria paraguaya, con el desarrollo de su capacidad para proveer insumos sanitarios, “anteriormente no era atractiva en el mercado, o no generaba esa visión proyectista dentro de la economía nacional”.

Estas expresiones generaron un reservado malestar entre confeccionistas y metalúrgicos especialmente, y aún en el seno de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), que en esta oportunidad no se pronunció para ensayar una defensa de la capacidad productiva nacional sino acompañó la intención del Gobierno de dar trabajo a la mano de obra paraguaya para la fabricación de equipos sanitarios de protección individual no hospitalarios.

Durante un recorrido efectuado días atrás por la comitiva presidencial, integrada también por el ministro de Salud Pública, Dr. Julio Mazzoleni, y la ministra de Industria y Comercio, Liz Cramer, Marito resaltó la oportunidad que genera el “acuerdo nacional” entre el Estado y la industria paraguaya para la cartera sanitaria, para industria paraguaya y para la economía del país con la creación de fuentes de trabajo en plena crisis económica.

“Lastimosamente, el Presidente no tuvo la misma visión sobre la calidad de nuestra mano de obra inmediatamente después de ser declarada la pandemia, cuando el Gobierno acudió al mercado externo para proveerse de insumos que resultaron un fracaso, a pesar de que, como se ha comprobado ahora, los industriales paraguayos estábamos en condiciones de producir, toda vez que hayamos contado con las especificaciones técnicas o estándares de calidad”, lamentó un confeccionista que pidió el anonimato.

Es vox populi que el Gobierno debió apelar a proveedores nacionales debido a la intensa presión de la ciudadanía y de sectores empresariales que no integran el circuito de amigos del Gobierno, que finalmente se llevaron una tajada millonaria de la torta presupuestaria del covid, a cambio de nada, postergando injustamente el derecho y las ansias de trabajo de millares de empleados que se quedaron en la calle porque sus fuentes de trabajo quebraron.

El ministro Mazzoleni, quien nada en aguas turbulentas luego de quedar expuesta el mega negociado en la cartera a su cargo, dijo que la demanda de suministros de equipos de protección individual ha permitido que la industria nacional se incorpore como proveedor de Salud Pública, “luego de haber alcanzado, e incluso superado, los requerimientos de especificaciones técnicas de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria”.

El acuerdo establece un precio para cierto volumen, y con base a eso las industrias que puedan ofrecer la bata quirúrgica u otros insumos de protección individual dentro del precio del mercado podrán colocar su producción en la cartera sanitaria.

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