Perdido, y víctima de oportunistas, el presidente se sumerge cada día en metidas de pata que comprometen su gestión, como la declaración de «sujetas de colonización» a las tierras de Marina Cue, que podría convertirse en punta de lanza para la «depredación oficial» del bosque protegido de Pindó.

El anuncio de que el Gobierno busca poner a manos del corrupto Indert las valiosas tierras de Marina Cue para convertirlas supuestamente en una colonia campesina modelo genera malestar en el ámbito de inversionistas y productores, quienes temen que el impredecible presidente de la República Mario Abdo Benítez en algún momento también pueda declarar las tierras de la agroganadera Pindó, en poder de invasores, como sujetas de colonización.

“Salta a la vista el declarado populismo de Marito en el tema de Marina Cue”, afirman este miércoles referentes de la estancia Pindó, una propiedad privada invadida en el 2012 por una horda de violentos que desde entonces se mantiene parapetado en el lugar con la bendición de políticos, fiscales y policías, que se niegan sistemáticamente a hacer cumplir nada menos que 5 órdenes de desalojo, manteniéndose de esa manera sumisos al sometimiento y la transa, en un lugar donde el Infona ha constatado la devastación de más de 2.100 hectáreas de bosques protegidos, y siguen echando árboles en vías de extinción que les reditúan ganancias sucias aproximadas de 60 millones de guaraníes semanales.

En medio de la repulsa ciudadana, el gobierno quiere convertir a Marina Cue en una colonia modelo, a pesar de que el propio Abdo Benítez firmó hace 5 años la Ley Nº 5.530, en su condición de presidente de la Cámara de Senadores, por la cual se transfiere a título gratuito a favor de la entonces Seam (Secretaría del Ambiente, actual Mades), la finca donde está asentada Marina Cue, declarándola como área silvestre protegida bajo dominio público “a perpetuidad”, con la categoría de “manejo de reserva científica de estricta protección y la denominación de Reserva Científica Yberá”.

“De prosperar este adefesio jurídico que pone en riesgo el propio Estado de Derecho, seguramente después van a proceder de la misma manera con Pindó donde están atrincherados campesinos violentos interesados en la seguir matando el valioso bosque nativo, convirtiendo el lugar en un infierno de explotación irracional y generador de riqueza para los líderes y sus padrinos políticos”, expresaron los dueños de Pindó.

Tras expresar su rechazo a la casta de políticos antipatriotas transadores que se mueven detrás de los intereses de Pindó, señalaron que mientras el Estado se niega a dar respuesta a los reclamos de restitución de la propiedad privada violentada, los invasores mantienen el dominio absoluto del territorio liberado, y cuentan incluso con el respaldo de senadores de izquierda para seguir destruyendo a mansalva, depredar el bosque, plantar marihuana y dedicarse al abigeato, con la opción de ocupar más tierras ajenas del sector con el perverso e infame argumento de la “soberanía política y ambiental”.

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