Oscuros personajes. Marito es acusado de alta traición al Partido Colorado por sabotear a los candidatos electos para pugnar en las elecciones nacionales. En la foto, con su aliado amigo Efraín Alegre. (Foto: Venus Media).

A medida que se acerca el final del mandato del presidente Mario Abdo Benítez sale a la luz el secreto a voces transmitido desde hace un par de años, y más aun durante la reciente campaña por las elecciones generales, acerca de la “urgente necesidad” de deputar las filas republicanas de afiliados acusados con harta evidencia de traición a los principios, articulados y ética del Partido Colorado.

“La suerte de este mal colorado está echada”, dijo entre dientes un miembro de la Asociación Nacional Republicana (ANR) durante la última reunión de autoridades.

La acusación cobra forma con el paso de los días, luego de que Alcides Ortega, “ciudadano coloradoité” (colorado de cepa, como el mismo se definió), presentara recientemente una nota formal ante la nucleación partidaria solicitando que Marito sea “chutado” de la ANR por “alta traición”.

Argumentó entre otros puntos que el actual presidente del Paraguay violó de forma abierta, flagrante y reiterativa disposiciones del Estatuto el Código de Ética de la ANR, poniendo en grave peligro las chances coloradas para las elecciones del 30 de abril.

Al menos dos meses antes de los cruciales comicios, el abdismo colorado en inocultada alianza con la oposición efrainista, la embajada norteamericana y holdings mediáticos llevaron a cabo una campaña sucia contra el cartismo en carrera, que por entonces ya era colocado por los sondeos de opinión independientes como posible ganador de las elecciones.

Estos números, que por entonces se mantenían en torno al 20 por ciento de diferencia con respecto al inmediato perseguidor aliancista, pusieron en alerta al gobierno y sus amigos, que desarrollaron una persecución feroz y encarnizada, alimentada por acusaciones directas contra la dignidad y el decoro de los candidatos, en busca del soñado continuismo que no se dio.

La embajada de Estados Unidos, a través de su cuestionado embajador Marc Ostfield, se encargó de dar el puntapié a la serie de asedio inclemente y brutal tras declarar sin pruebas al propio expresidente de la República Horacio Cartes, al vicepresidente actual Hugo Velázquez y a otros 7 jerarcas colorados de ser “significativamente corruptos”.

Para ello, los “hermanos” norteamericanos contaron con la bendición de Marito, la oposición en pleno y los holdings mediáticos “independientes” señalados de alquilar sus editoriales a cambio de jugosas licitaciones y, fundamentalmente, impunidad para sus dueños señalados de mantener vínculos con la mafia del lavado de dinero.

Ortega apuntó sus dardos hacia Marito, de quien dijo que instaló a través de declaraciones injustificadas, “por los medios nacionales, internacionales y por las redes sociales, una campaña de desprestigio contra las autoridades electas del partido y muy especialmente contra el ahora electo presidente Santiago Peña”.

“La traición es una falta grave a los principios y valores éticos contemplados en el estatuto (de la ANR)”, declaró el dirigente, tras asegurar que Marito saboteó la campaña electoral de los candidatos colorados para competir en las elecciones generales.

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