Clientes de las ollas populares acuden este viernes a los favores de San Cayetano para conseguir pan y trabajo, en medio de las precariedades extendidas por la pandemia y la ausencia de ayuda del gobierno, especialmente en los sectores vulnerables.

Fieles creyentes de San Cayetano se vuelcan con los cuidados sanitarios a los templos católicos para venerar la imagen del santo en busca de la gracia de pan y trabajo en esta época difícil de pandemia, y ante el fracaso de la política de gobierno de ayuda a sectores carenciados y desocupados.

“Cada año venimos a honrar a nuestro patrono, y este año estamos haciendo un sacrificio extra por el tema de la cuarentena, pero vale la pena confiar en los milagros porque en el gobierno está visto que no se puede confiar”, afirmó Juan Antonio Ramos, vecino de Luque, quien junto con su familia acudió a primeras horas de este viernes a la celebración eucarística de la iglesia Virgen del Rosario.

Datos recabados por La Mira señalan que en varias localidades del país hubo convocatoria de devotos en busca de la ansiada bendición del santo, cuya imagen debe ser tocada para poder recibir la gracia, según la tradición.

Angelina Núñez, vecina del barrio Caacupemí, expresó que “San Cayetano es nuestra esperanza porque la situación está desesperante por la falta de trabajo”.

Añadió que la situación está aún peor en los asentamientos.

“Dos de mis hijos viven con sus respectivas familias en un asentamiento y me dicen que la olla popular de la que se alimentaba la comunidad apenas alcanza para proveer a los niños y personas vulnerables porque los víveres se han acabado y no pueden ser repuestos por las empresas privadas que nos ayudaban al principio, y mucho menos por el gobierno, que se ha olvidado de nosotros”, apuntó la indignada.

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