Estará enviado un informe secreto a sus amigos de la prensa, dirá un republicano sobre esta foto de La Nación donde se observa al poderoso exministro de Seprelad vinculado a la red de persecuciones y acoso político contra el cartismo.

“Este instrumento del abdismo y aliados debería estar preso en vez de quejarse por la pérdida de su zoquete”, dispara este jueves un indignado social, en consonancia con cúmulo de ciudadanos republicanos que, lejos de olvidar el papel de terrorista que utilizó Carlos Arregui al frente de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Seprelad) para perseguir al cartismo, critican la impunidad del ex ministro.

“Debería estar preso”, vociferan en redes sociales otros indignados tras recordar que para plegarse a la alianza electoral continuista Arregui prostituyó los fines y objetivos de la secretaría de Estado antilavado para instrumentarla, manipularla y viciarla de acuerdo a los intereses de los amigos del poder, específicamente abdistas, efrainistas y dueños de holdings mediáticos.

El culebrón que tiene a Arregui como protagonista se originó luego de que el ex hombre fuerte de la Seprelad acudiera a un medio efrainista para quejarse de su destitución como consejero del Banco Nacional de Fomento (BNF) adonde fue destinado por el entonces presidente Marito luego de que “renunciara” a la institución antilavado a las puertas de un escándalo mayúsculo generado por filtraciones que le apuntaban como uno de los principales directores técnicos, junto con Arnaldo Giuzzio y René Fernández, en ventilar secretos de datos y servirlos en bandeja a aliados mediáticos.

Con el argumento de que estaba haciendo su trabajo de lucha contra el crimen organizado, azuzado por sus amigos políticos y la embajada norteamericana, Arregui aplicó latigazos al cartismo en competencia electoral, mientras parte de sus aliados mediáticos señalados de estar metidos hasta la médula en el negocio de lavado de dinero eran pasados olímpicamente por alto.

De acuerdo a los datos, por orden de Arregui al servicio de la alianza continuista eran “investigados” referentes de peso del cartismo en violación a normas explícitas de procedimiento interno o siquiera a denuncias, reportes sospechosos o pedidos emanados del Ministerio Público o la Contraloría General del Estado en base a documentos fehacientes.

A través de un medio efrainista, Arregui señala que fue echado ilegítimamente por el gobierno nacional y da a conocer una serie de consideraciones que según afirma respaldan su zoquete, por un lado, y al mismo tiempo confirman de que es víctima de injusticia, sin reparar en los atropellos al orden legal, la inmoralidad profesional e incluso la iniquidad con que manejó la Seprelad en la época dorada del abdismo aliado con el efrainismo y los dueños de medios.

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