Cara de guerra del ministro Riera, quien deberá extremar recursos para restablecer la seguridad en el país, doblegada por bandas criminales y delincuenciales que ponen de rodillas a la población. Nefasta herencia de Marito.

El ataque de posibles sicarios contra agentes de la Policía que acudieron a una intervención el pasado domingo en la jurisdicción de la colonia Brítez Cue, departamento de Canindeyú, pone presión a las nuevas autoridades de gobierno nacional, en este caso el Ministerio del Interior, que comenzó su gestión al rojo vivo contra el crimen organizado.

La zona donde se produjo el atentado que dejó un uniformado malherido está poblada por ex campesinos sin tierra que habían invadido la propiedad de un ex jerarca stronista y mediante presiones políticas lograron “legalizar” la tierra ajena.

Desde entonces no cesan las denuncias de vecinos de la comunidad sobre casos multiplicados de abigeato, asaltos y producción de marihuana.

Al igual que todas las comunidades “campesinas”, que en realidad serían nichos de delincuentes, la ley es letra muerta porque ellos mismos establecer sus reglas de “trabajo” y “seguridad”.

“Ahí no entran ni el Ministerio Público ni la Policía, y ante el menor intento son repelidos a balazos”, comentó un vecino del sector que ha contratado guardias privados para cuidar sus pertenencias.

A pesar de todo, este miércoles de madrugada agentes fuertemente armados irrumpieron en la zona de Yvypytâ y tras sorprender dormida a la población procedieron a intervenir en una vivienda donde atraparon a 3 sospechosos del ataque a los policías, con evidencias comprometedoras según se informó.

El supuesto líder buscado está identificado como Felipe Santiago Acosta, alias “Macho”, quien escapó de la cárcel mientras cumplía 25 años de prisión por un caso de asesinato en el 2005.

En medio del estruendo social provocado por el operativo, la gente se pregunta acerca de la capacidad de reacción del nuevo gobierno frente a este tipo de ataques que no registra antecedentes de tal magnitud en el gobierno anterior.

El ministro del Interior, Enrique Riera, salió a decir sobre el caso que las fuerzas del orden pondrán en ejecución todos los procedimientos legales pertinentes para capturar a los malvivientes y desarticular el esquema de violencia en aquella zona.

De acuerdo a los datos, los “sicarios” serían narcotraficantes residentes en las inmediaciones dedicados a la producción de marihuana adictiva.

De hecho, el descubrimiento de macoña en Brítez Cue y alrededores no es novedad, tal como acontece en la mayoría de las comunidades habitadas por invasores, como ocurre por ejemplo en el establecimiento Pindó de Yvyrarovaná, departamento de Canindeyú, donde los supuestos campesinos sin tierra se dedican masivamente a la producción de droga, entre otras acusaciones que incluyen el abigeato y la depredación descomunal de una de las últimas reservas de bosques naturales existentes en la amplia región, en medio de total impunidad.

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