Los logros divulgados por el banco corren peligro de derrumbarse tras la grave denuncia que compromete en grado protagónico a su titular, quien según denuncias amenazó a los periodistas que le denunciaron.

“El presidente Santi Peña no puede darse el lujo de mantener en el cargo a este funcionario que le hace pasar vergüenza a la función pública y compromete la seriedad del gobierno”, disparó este jueves un indignado social que se enteró del escándalo de polleras en el Banco Nacional de Fomento (BNF) protagonizado por su presidente, Manuel Ochipinti, convertido en estrella de un escándalo de proporciones precipitado por el programa “En el horno” del holding Ñandutí, dirigido por el periodista Alvaro Mora.

Según Mora, Ochipinti mantiene en el banco a tres mujeres de su entorno sentimental a quienes hace pagar sumas millonarias en salariazos y otros privilegios de primer mundo, negados a los funcionarios “comunes” del banco con el pretexto de “no hay plata”.

De acuerdo a los datos, Ochipinti se trata del mismo titular bancario que en años anteriores hacía arrodillar al funcionariado para mantenerse en sus cargos y hacer política abierta en favor del abdismo en carrera electoral con el cartismo.

“Todos los cartistas tienen sus días contados en este banco”, amenazaba Ochipinti a los funcionarios que se negaban a oficiar de seccionaleros, llevando por otra parte de privilegios a sus correligionarios de Fuerza Republicana.

“Manejaba el banco como un boliche personal”, dispara otro indignado en las redes sociales, tras enumerar los abusos de Ochipinti con la ética bancaria y el proceso operativo basado en la ética y valores por encima de cualquier otro mérito, en este caso la politiquería y el “pollerismo”.

“El chancho no tiene la culpa, sino quien le da de comer”, gatilla un posteador tras echar la culpa al gobierno, mientras otros se preguntan: “¿Qué secretos maneja este hombre para mantenerse impune?”.

Recuerda que el mismo Ochipinti fue quien negó recursos vitales al movimiento Honor Colorado para financiar su campaña electoral mientras, por la puerta de atrás, hacía desangrar al banco con contratos extras y préstamos sin condiciones a los amigos.

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